Buen vivir
Necesitamos desesperadamente revisar nuestra idea de la felicidad y las necesidades básicas. Confundimos placer con felicidad. El consumo y la acumulación de riqueza, reforzados en el entorno construido que hemos creado, se han convertido en las aspiraciones omnipresentes de la gente. Estas tendencias no sólo están directamente en conflicto con un mundo sano, sino que también están muy alejadas de la búsqueda de llegar a ser uno mismo. Ocultar la destrucción bajo una pátina de efectos reverdecientes no sólo es irrelevante para la gravedad de nuestra situación actual, sino que nos engaña con la satisfacción de una muerte prematura, para así saltarnos la caída.